Sin pies ni cabeza

Posted by Administrador on Miércoles Oct 7, 2009 Under General

En el diccionario de la Real Academia Española figuran palabras tales como ‘lógica’ que están de simple adorno, sin efectividad alguna, si por dicho vocablo, por ese tamiz, intentásemos pasar ciertas cosas que no tienen pies ni cabeza. Nos encontramos en una España que cuenta con ocho millones y medio de pensionistas, de los cuales tres millones perciben las pensiones mínimas. Así, tenemos que para el año 2010 la pensión mínima por jubilación con 65 o más años de edad y con cónyuge a cargo ya ha sido fijada en 725,20 euros mensuales (120.659 pesetas), de las cuales tienen que vivir dos personas.

Nos encontramos en una España con un número de parados que nos produce temblor. Nos encontramos en una España en donde los gobernantes nos anuncian que el número de parados irá en aumento. Nos encontramos, también en una España en donde muchos trabajadores tiemblan ante un posible expediente de regulación de empleo o de un despido con una indemnización barata y que la CEOE aboga por abaratar todavía más. Esto de las cuantías por jubilación es una coña de mal gusto. Muchos de los que están percibiendo la pensión mínima son obreros que jugándose la vida han trabajado en el andamio a muchos metros de altura, en edificios de los llamados rascacielos, bajo climatología extrema, mucho frío o mucho calor.

Y no podemos olvidarnos de tanta viuda menor de 65 años (más de una porque su marido la palmó en accidente de trabajo o enfermedad profesional) que están cobrando 524,28 euros (87.230 pesetas), lo que equivale a decir que hay que practicar la acrobacia igual que el trapecista para poder subsistir. Pero he ahí que en este mundo mal repartido a un señor de tan sólo 55 años de edad, consejero delegado del BBVA, por su jubilación anticipada la entidad ha acordado fijarle una pensión mensual de 250.000 euros, lo que equivale a 41.595.000 de las extinguidas pesetas.

Esto es lo mismo que decir que el señor José Ignacio Goirigolzarri va a ganar él solito lo mismo que 359 jubilados con la pensión mínima. Jubilados entre los que no faltarán de los que en su quehacer diario se jugaban el tipo. Es probable que el señor Goirigolzarri haya tenido quebraderos de cabeza en su trabajo bancario, pero sin llevar implícito el riesgo de jugarse la vida allá arriba o allá abajo sepultado en la mina por una falla.

Quien estas líneas escribe, al ver la cifra tan enana de la pensión del señor Goirigolzarri, ha tenido que ingerir dos aspirinas para aliviar el fuerte dolor de cabeza. Y ello por culpa de estas cosas sin pies ni cabeza.

fuente/laregion.es/opinion/6261/

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