Zapatero sufre el mayor abucheo de los últimos años en el desfile de Madrid

Posted by Administrador on Martes Oct 13, 2009 Under General

El presidente dice que los gritos «forman parte del rito» y el alcalde madrileño los critica por ser en un «acto de Estado». Ares y Quiroga representan al Gobierno y Parlamento vascos.

José Luis Rodríguez Zapatero sufrió ayer el mayor abucheo de los últimos años en el desfile del Día de la Fiesta Nacional, que presidió el rey Juan Carlos, acompañado del resto de la Familia Real. Una de las novedades más comentada fue que por primera vez hubo en el acto representación del Gobierno Vasco, con su consejero de Interior, Rodolfo Ares, y del Parlamento, con su presidenta, Arantza Quiroga.
Aunque en los cuatro años anteriores el presidente del Gobierno ya había soportado durante la parada militar pitos e insultos, esta vez los gritos desde un sector del público fueron mucho más fuertes y más persistentes, ya que se oyeron durante la hora y media que duró el acto y no, como en ediciones pasadas, al inicio y al final del desfile. Los insistentes gritos de «Zapatero dimisión» y «fuera, fuera», procedentes de la muchedumbre situada en los laterales de las tribunas reservadas a las autoridades, también se dirigieron contra la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Rodríguez Zapatero se lo tomó con filosofía. «Ya forma parte del rito», comentó resignado en una conversación captada por los micrófonos de TVE con la ministra Carme Chacón, el alcalde Alberto Ruiz Gallardón y la presidenta madrileña Esperanza Aguirre. Gallardón se quejó de que los descontentos «podían elegir otro día» para manifestar su enfado con el Gobierno, pero Aguirre, más ácida, se apresuró a comentar que «entonces serían dos» (los días de abucheos).
Al alcalde la broma no le hizo gracia. «A mí me parece una falta de respeto absoluto», insistió Ruiz Gallardón. Luego, durante la recepción que ofrecen los Reyes en el Palacio Real, el regidor madrileño y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, criticaron con dureza la pitada por producirse durante un «acto de Estado».
Una de las novedades de mayor calado del desfile, y que fue muy comentada, estaba en la tribuna de invitados. Por primera vez hubo representación del Gobierno y Parlamento vascos.
«Orgulloso»
El consejero de Interior, Rodolfo Ares, dijo sentirse «orgulloso» de representar «al Gobierno Vasco y por tanto al conjunto de la sociedad vasca», y apuntó que su presencia no era más que «un acto de normalidad democrática de un Gobierno autonómico que surge del Estatuto, un Estatuto que está marcado en la Constitución».
También señaló que «con carácter muy especial» el Ejecutivo vasco ha querido con su presencia «rendir homenaje a las Fuerzas Armadas que también han contribuido y contribuyen a la lucha contra el terrorismo, y especialmente estar al lado de aquellos a los que ETA ha arrebatado a sus seres queridos porque les ha asesinado». Por eso, aprovechó para charlar con algunos familiares de víctimas de ETA, entre ellos los allegados de uno de los dos guardias civiles asesinados el pasado verano en Palma de Mallorca.
Junto a Ares estuvo en todo momento la presidenta de la Cámara vasca, Arantza Quiroga, quien también enmarcó su presencia dentro de la «normalidad». Afirmó que tenía que corresponder a una invitación que, «probablemente, era recibida todos los años y no era contestada». «Hemos querido que el cambio se note también en estos detalles. Es importante que en estos actos también estemos presentes en respeto a lo que supone la nación española», añadió. A título personal, se mostró «muy reconfortada» por haber podido compartir tribuna con los familiares de los soldados que han fallecido este año y los allegados de los agentes asesinados en Mallorca.
Por otra parte, fue comentada la ausencia del presidente valenciano, Francisco Camps, habitual al desfile, y del jefe del Ejecutivo catalán, José Montilla. Sí estaban ocho presidentes autonómicos y casi todos los ministros (sólo faltaron Miguel Sebastián, José Blanco y Francisco Caamaño).
El desfile, más austero que otros años debido a la crisis económica, transcurrió con normalidad. La parada militar -en la que participaron más de 4.200 militares, 209 vehículos y 58 aeronaves- tuvo un nuevo recorrido, desde la Plaza de Cuzco a Nuevos Ministerios, debido a las obras en varios puntos de La Castellana. Además, rompiendo la tradición, la exhibición aérea fue intercalada en medio del desfile. Otro de los cambios fue la exhibición de banderas de la ONU, la OTAN y la UE como homenaje a los veinte años de misiones españolas en el extranjero.
El momento más emotivo del desfile fue el homenaje a los caídos, en el que estuvieron presentes 38 familiares de fallecidos en acto de servicio durante el último año. Tras el desfile tuvo lugar la tradicional recepción en el Palacio Real. Más de mil personas acudieron a la cita, en la que los Reyes, los Príncipes, las Infantas Elena y Cristina, junto a su esposo, Iñaki Urdangarín, saludaron personalmente a todos los invitados.
Acto en Vitoria
Por otra parte, la Guardia Civil celebró ayer al mediodía en el cuartel de Sansomendi, en Vitoria, la festividad de su patrona la Virgen del Pilar con un acto institucional que contó con la presencia por primera vez de una delegación del Gobierno Vasco, encabezada por el viceconsejero de Seguridad, Rafael Iturriaga, y el director de la Er-tzaintza, José Antonio Varela. Acudieron otros representantes políticos e institucionales como el alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz; la vicepresidenta primera de la Mesa del Parlamento, Blanca Roncal, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro.

fuente/diariovasco.com/

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