Zapatero, en la picota

Posted by Administrador on Martes Oct 20, 2009 Under General

Zapatero sufrió el lunes día doce en el madrileño Paseo de la Castellana el primer abucheo popular, transmitido con imagen y sonido desde que los españoles que no están en su nomina de paniaguados y favorecidos se dieron cuenta de que, por mucho que alardee sobre la solución de la crisis, es totalmente incapaz de sacarnos de ella. El público que esperaba para presenciar el desfile de las Fuerza Armadas presidido por el Rey, le abroncó cuando apareció en escena. El «¡Zapatero, dimisión!» y los pitos sonaron con fuerza. Su equipo de prensa y propaganda dirá que fueron cuatro gatos, pero, aunque naturalmente allí no estaba toda España, la pitada y la sensación de rechazo fueron innegables. Un síntoma real de que algo debería hacer el PSOE para dotarse de otro líder que no incite a la risa primero y a la irritación después. Al menos en opinión de los que les gusta un desfile militar más que a un tonto una tiza. Y ya se sabe que hay muchos españoles a los que las paradas militares se la traen al pairo, y esos también votan. Sin ir más lejos, para Rajoy los desfiles son «un coñazo». Él mismo lo dijo el pasado año. Recuerden.
Pero lo realmente preocupante, y tan sintomático como la protesta contra Zapatero, fue el silencio y el nulo aprecio que hizo el público de la llegada del líder de la oposición Mariano Rajoy a La Castellana. De cómo tiene Zapatero las cosas da una idea clara el hecho de que, con lo que al Partido Popular le está cayendo encima a causa del caso Gürtel y otras bagatelas por el estilo -perdóneseme la ironía-, las encuestas le siguen dando un crecimiento evidente en intención de voto. Lo que da pie para pensar que si Mariano Rajoy gozara de un índice apreciable de popularidad como líder de la oposición, habría sido recibido con aplausos en La Castellana. Sin embargo, la pérdida de crédito de Zapatero, no juega en favor de su rival. Lo que demuestra que tanto el PSOE como el PP tienen un serio problema de liderazgo.
El crecimiento de la intención de voto en favor del PP, no lleva implícito un aumento mínimamente perceptible, de la popularidad de su líder, al que los encuestados siguen considerando un político indeciso y manifiestamente mejorable. Quizás si en el caso Gürtel hubiera cogido el toro por los cuernos, fulminando a los encartados en el chanchullo que ha puesto al partido en la situación más difícil de su historia, el sector del censo electoral que los norteamericanos bautizaron en tiempos de los Kennedy como «mayoría silenciosa», habría valorado más sus posibilidades como futuro inquilino de La Moncloa. Por el contrario, su política de parcheo le esta haciendo tanto daño al PP como las raterías de los «gürtel».
En lo que respecta al jefe del Gobierno, las perspectivas son realmente sombrías ya que la caída en barrena de su prestigio origina que la mayoría de los consultados lo prefieren fuera de La Moncloa. Es tal la pérdida de esperanza ciudadana en la gestión de Zapatero, que da la impresión que, si al país no apesebrado se le diera la oportunidad de elegir entre él y el diluvio, tendríamos que circular por las calles en barca. Resulta difícil encontrar un rincón de la historia de este país en el que sus políticos gozaran de tan escaso aprecio. Hoy, posiblemente Calderón de la Barca no podría decir de la política, como dijo del Ejército, que es «una disciplina de hombres honrados».
Y eso es sumamente nocivo para el presidente de un Gobierno sobre el que recaen retos tan serios y perentorios como los que tiene JLR Zapatero. Sin embargo, el singular político de la circunfleja mirada, actúa como si lo hubieran elegido para ser espectador de primera fila de sus garrafales errores. Sonríe y enarca las cejas como si la cosa no fuera con él, y se dedica a buscar culpables a la situación crítica que vive España. Culpables que encuentra casi siempre en las filas del partido más caracterizado de la oposición. El todavía y pese a todo líder socialista, no da la sensación de que se haya hecho cargo de que su impopularidad está alcanzando niveles jamás experimentados por jefe de Gobierno alguno, desde que comenzó el actual periodo democrático. Para encontrarle parangón habría que remontarse al inicio del Siglo XX cuando los gobiernos se sucedían unos a otros sin solución de continuidad, debido a la ineptitud de quienes los dirigían. Tiempos como los del celebre «estraperlo» que defenestro a Lerroux, y los que trajeron consigo la pérdida de Cuba y Filipinas y la Guerra de África. Que originaron cambios políticos y sociales trascendentales para el futuro del país y finalmente la incivil guerra del 36. Y sobre todo, fueron hogueras en las que se quemaron muchos políticos, algunos de evidente valía.

«La gran trampa». hora resulta que con la reforma de la Ley del Aborto lo que pretende Zapatero es «una nueva transición» política del país, según los voceros del PP. Las asociaciones pro-vida han conseguido sacar a la calle contra el aborto, probablemente alrededor de dos millones de personas. Pero pudieron ser muchos más, porque el aborto es algo que marca frontera entre el PSOE y el PP, y una de las causas de que diez millones de electores voten a favor de la derecha y otros tantos a favor de la izquierda. Lo cierto es que mientras se habla del aborto no se habla del caso Gürtel, bueno para el PP, ni de la crisis económica, bueno para el PSOE. Los recibos de la electricidad, del agua, del teléfono y todos aquellos a los que la economía familiar debe hacer frente cada mes, han experimentado un notable aumento del IVA. Impuesto sólo comparable a aquellos inmisericordes de las películas de ambiente medieval que tanto nos gustaban en nuestra adolescencia. Y cuyo cobro a punta de espada nos ponía al lado de los esquilmados y en contra del señor feudal. El aborto es un problema personal de cada hijo/a de vecino, un problema de conciencia. La economía y el robo público es asunto de todos. Así de claro. Sólo aborta quien quiere. Pero el recibo de la luz y el del teléfono y las mangancias de los políticos nos afectan a todos, queramos o no.

fuente/levante-emv.com/

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